¿CUANDO SE NOS OLVIDO VIVIR?

Por: Katiuska Vera

Psicóloga

Individual-Pareja-Familia

Teléfonos: 4821227

Probablemente en medio del afán de todos los días no hayas tenido tiempo de curiosear algo  llamado “Movimiento Slow”. El Movimiento Slow, nació en Europa como Slow Food International Association y su símbolo es un caracol.

El movimiento Slow tiene como propósito “vivir lento para estar mejor”. Y empieza como una crítica a la “inmediatez” a “las urgencias” a vivir la vida rápidamente. La propuesta inicialmente pudo referirse a reconocer los múltiples beneficios de comenzar a comer y beber lentamente dando tiempo para saborear los alimentos y disfrutar de su preparación.

Más tarde se comenzó a hablar también del darse tiempo para compartir con la familia y los amigos como una forma de vivir con calidad de vida.

Cuestionar la prisa, la rapidez o el “es para ya” significa también poder modificar nuestro ambiente a un ambiente más sano, menos estresante, más satisfactorio y más placentero.

Cuántos de nosotros practicamos, decimos y sentimos el:  “no me alcanza el tiempo”, “el día se pasó muy rápido” y con frecuencia  dejamos de hacer una visita o disfrutar un día de campo o un almuerzo familiar simplemente porque “no tenemos tiempo”?

Cuántos de nosotros no corremos para llegar a tiempo… a nuestro propio infarto…

Y en verdad: ¿porqué te apuras?

A pesar del apuro nuestro día siempre tendrá 24 horas y el año 365 días. Ni más, ni menos.

Pero si hacemos una torta con porcentajes de cuánto tiempo dedicamos a diferentes actividades muy seguramente dedicamos gran parte de nuestro tiempo al trabajo, cuanto a la familia, cuanto a actividades placenteras? Cuántas veces no hemos dejado de tomarnos un “café” con un amigo o amiga por el tema del tiempo?

Cuánto tiempo invertimos en el afecto y en el bienestar?

Parece que viviéramos en una lucha por llegar cada vez más rápido…. ¿A dónde?

Las personas presumen engañadas de “tener una agenda llena” como si presumir de sufrir de stress fuera algo deseable. No nos hemos dado cuenta que realmente “la prisa, es enemiga de la perfección” y que el ritmo acelerado de la inmediatez nos hace daño. Por ello muchos de nosotros tenemos una sensación de insatisfacción y no sabemos por qué, cuando ella es claramente un síntoma de que algo no va bien en nuestras vidas.

Los días se nos han pasado rápidamente y sin darnos cuenta por andar distraídos en las pantallas del internet o del televisor, en los juegos, en el trabajo y en otros quita tiempos.

En medio del trabajo y del agotamiento debemos preguntarnos si ese ritmo vale la pena. Así vivimos a mil, 350 días del año, resolviendo problemas todos los días para tener 15 días de supuesto descanso? O lo que es peor, dejando que el trabajo absorba todo nuestro tiempo para que al final todo nuestro afán y rapidez nos alcance para pagar todos los servicios médicos que necesitaré por cuenta del stress, el mal comer o el poco tiempo que tuve para hacer ejercicio?

Sin incitar a la pereza, a la falta de oficio o al trabajo edificante y con el respeto de quienes no estén de acuerdo, me permito recordarles que tenemos solo esta vida, y es tan corta!

Cuándo aprenderemos que el ir rápido es desvirtuar “las vivencias” porque el día en que nos “vamos”, dejamos pendientes las cosas que verdaderamente son urgentes.

Urgente es preguntarnos qué significado tienen las cosas que hago, urgente es valorar el tiempo que nos piden nuestros hijos, urgente es compartir con nuestra familia y con todos los que nos rodean, es decirle a la gente que queremos cuanto la amamos. Claro, esto es posible en medio del trabajo, porque hay que trabajar y ojalá que sea un trabajo apasionante, más no esclavizante.

Urge comer bien, sonreír, hacer un buen trabajo.

Vivir no es simplemente llenar la agenda de “urgencias”, “citas” y “proyectos”.

Vivir definitivamente no es conseguir las cosas más rápido, es saber vivir.

Por eso, hoy deténgase un poco, recuerde al caracol y viva, pero de verdad, empiece a “saborear la vida” con todos sus ingredientes. Hágase un favor no lea esto a las “carreras” tómelo como se debe.