PROBLEMAS DE SOBREPESO

 

El concepto estético y de la belleza es para todos algo importante y deseable. La belleza la identificamos en los paisajes, en la arquitectura, en el arte, en las pinturas que adornan nuestros espacios; la belleza de los colores, de las formas, de los estilos.

Esta belleza no es ajena a la belleza que deseamos encontrar en “los otros”. El atractivo hombre o la mujer bella. El trato delicado, bonito y hermoso de las relaciones sociales; pero también se busca y se desea la belleza externa, las proporciones, lo atractivo.

Quien discute la belleza de las  “Gordas de Botero”? no son acaso bellas también?

Bueno sin hablar de lo ideal y pasando más a lo real, hoy en día casi que la cultura, la moda y hasta las tiendas no “sacan” prendas de vestir después de la talla 12. Nos están exigiendo figuras de “peso pluma”.

Escuchamos por doquier “estoy gorda”, “tengo que adelgazar” por salud o por vanidad; “estoy haciendo la dieta de…”, “estoy consumiendo el “té de…” o “la malteada de…” para adelgazar. O “estoy pensando en la lipo”.

La obesidad es en verdad un problema relacionado con la salud del cuerpo y son altos los riesgos que este puede correr cuando no corremos, cuando no hacemos ejercicio, cuando comemos más de lo necesario, o cuando tenemos en general malos hábitos de alimentación.

La obesidad es “la excesiva acumulación de grasa corporal en relación a la estatura y a la edad del individuo”.  Sin embargo, es importante distinguir si en verdad es que “soy gordo” o  es que “me considero gordo”; pues no es lo mismo ser realmente obeso(a) con los parámetros de grasa corporal, estatura y edad a creer que somos obesos de acuerdo a los patrones culturales, al ideal de delgadez o extrema delgadez o estar alrededor de una constitución intermedia. Hay personas que consideran que con unos pocos kilos de más se es “gordo(a)”.

Cada vez encontramos con mayor frecuencia las obsesiones colectivas por perder peso; especialmente en las mujeres jóvenes y adultas: “mañana me pongo a dieta”; “estoy como una vaca”, “es que parezco una nevera” dicen a pesar de que estas mujeres no sean realmente, clínicamente obesas.

En la obesidad real sí existe un exceso de grasa y para ello es la medicina plantea una reducción programada del sobrepeso una vez que se ha descubierto el origen de la obesidad. Es decir, una reducción programada implica un “programa gradual para ir perdiendo peso, óigase bien: “poco a poco”, sin fórmulas milagrosas ni pócimas mágicas, pastillas del triangulo de las bermudas ni cosas por el estilo. Este tipo de tratamientos “secretos” del “voz a voz” en el 80% de los casos generan otros efectos negativos sobre la salud o daños en el organismo que no tardarán en manifestarse. Mejor dicho; primero la persona se enferma y luego si baja de peso, pero de la angustia...

Por otro lado, es importante siempre investigar cual es el origen de la obesidad para  entender cómo tratarla. En la mayoría de los casos se puede encontrar que la causa de la obesidad es la ingestión excesiva de alimentos que tienen un aporte de energía por encima del que el organismo necesita o del que se gasta durante el día; o en pocas palabras, cuando se come demasiado y todas estas calorías se guardan en el organismo en forma de grasa, es casi seguro que el médico y los nutricionistas nos indicarán ejercicio y dieta adecuada.

Pero también la causa de la obesidad podría encontrarse en factores relacionados con un desajuste endocrino para lo cual se requiere el estudio del especialista y el tratamiento correspondiente  ya que ninguna dieta dará resultados suficientes si “el departamento  endocrino de nuestro organismo” está en desorden o en huelga y porque la causa de la obesidad no responde únicamente a la reducción de la ingesta.

En otros casos, la obesidad se debe a trastornos en los hábitos alimenticios, como en las manifestaciones de la anorexia y la bulimia en donde la obesidad o la extrema delgadez son el resultado de “otra enfermedad” que hay que tratar precozmente, especialmente cuando la idea de adelgazar y el disgusto de “verse” gordo es inmanejable hasta el malestar psicológico en la persona y en la familia.

La obesidad auténtica corresponde a aquella en la que la mujer o el hombre “se ve gordo(a)”, los demás “también los ven gordos(as)” y la báscula delata el sobrepeso. La báscula nunca miento se está por encima, por debajo o en el peso adecuado.

Lo ideal es que cuando estamos inconformes con nuestro peso consultemos al médico especialista o al nutricionista para seguir un régimen programado. Estos especialistas a su vez remitirán la consulta, si se considera necesario, a los psicólogos que trabajan bulimia y anorexia si la causa corresponde a factores psicológicos o de ansiedad.

Algunas técnicas que pueden ser tomados como punto de partida para pensar sobre nuestra condición de “peso pluma” o “peso pesado” que son los dos extremos que requieren consulta o tratamiento especial serán:

 

  •  Identificar la conducta que hay que controlar; es decir hay que controlar la cantidad de alimento, el momento en que come a lo largo del día, o las circunstancias en que consume, cómo, cuánto y qué.  Por ejemplo: Cómo lo hace: rápido, asaltando la nevera? A escondidas?. Cuánto?: Mucho, poco, lo adecuado? Y Qué: solo verduras?, comida chatarra? Excluyendo ciertos alimentos?  Todos estos son errores o malos hábitos de autocuidado.
  • Modificar y controlar ciertos estímulos. Por ejemplo hay personas que comen donde los “pilla el hambre”, comen de pié, viendo televisión o en el trabajo frente al computador, mientras leen el periódico; comen “picando aquí y allí”, comen mientras preparan los alimentos etc. Pésimo, pésimo hábito, pues ni siquiera se dan cuenta de lo que están comiendo, ni saben cuánto están comiendo.
  • Se pueden desarrollar técnicas de control mientras se come. Algunas personas comen tan rápido que hay que ayudarles a disminuir la velocidad como, porque la masticación tiene mucho que ver con innumerables dificultades y manifestaciones de enfermedades en la digestión incluyendo el estreñimiento entre otras.
  • Por último el psicólogo puede desde su campo realizar acompañamiento para incluir en el tratamiento estos tres puntos anteriores y otros relacionados con lograr sentir gratificación y sentido en la vida con algo más que el alimento para sentir placer o para castigarse a manera de tortura. Aquí hablamos de buscar un sentido a la vida más allá de la delgadez o la gordura; un sentido de autocuidado y autoaprecio; un sentido de aceptación de sí mismos y de apertura al mundo de “los otros”, esos mismos que creemos que nos exigen la belleza exterior.

 

Por: Katiuska Vera

Psicóloga

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