NO ES TAN FACIL TENER 6 AÑOS

* artículo tomado de PSYCIENCIA

¿Quién no pasó por esa etapa en la que estaba tan asustado que quería dormir con sus padres o que éstos revisaran debajo de su cama o adentro de su armario? Si como padre estas viviendo este momento con tu hijo, entonces este artículo es para tí, el Dr. Heller te cuenta las razones de estos comportamientos y lo que puedes hacer. Consulta: Mi hijo de 6 años estaba bien, de repente tuvo una pesadilla y ahora no nos deja solos a la noche. Siempre nos pide que revisemos su armario y miremos bajo su cama e incluso su ventana. Le preocupa que alguien vaya a entrar y secuestrarlo. Nosotros seguimos tratando de tranquilizarlo y hemos intentado toda clase de estrategias para ayudarlo, incluso hemos hecho una grabación de nuestras voces para que el escuche. Nada parece funcionar y, o bien tenemos que quedarnos con el hasta que se duerma, o insiste en dormir en nuestro cuarto. ¿Por qué un niño aparentemente seguro y feliz se pone inesperadamente tan problemático? ¿Qué sugerencias puede hacer para ayudarlo a recuperar su sentido de seguridad? Dr. Heller: No es inusual que los niños de 5 y 6 años pasen por malos tiempo. Ellos experimentan un período de transición de los años de preescolar a los de escuela, que requieren que el niño se mueva un poco más lejos de casa, literal y figuradamente. Para algunos esto pasa sutilmente, para muchos otros significa el aumento de algunas vulnerabilidades subyacentes que no habían sido puestas a prueba antes y el resultado es la aparición de algunos síntomas de distress. No se alarme, esto también pasará. Pero entendámoslo mejor y examinemos algunas formas de ayudarlo a pasar más fácilmente. Mortalidad: uno de los cambios importantes del desarrollo que toma lugar a ésta edad es la comprensión de que la gente y los animales mueren. Que la muerte es algo final, no es caerse y levantarse. La edad específica en que se descubre esto depende del grado de conciencia y de las experiencias del niño. Es con frecuencia anunciada con la necesidad de tener un entierro formal de ese pez dorado que flota en la parte superior de la pecera ¡Tirarlo en el inodoro y estirar la cadena ya no es aceptable! Es reflejado muchas veces en las preguntas repentinas sobre dónde va la gente cuando muere o que les pasa a sus cuerpos cuando se los pone bajo tierra. Las dudas pueden ser disparadas o exacerbadas por una pérdida real (por ejemplo, la de un abuelo) o un libro o video que contiene la muerte de un personaje principal que anteriormente no eran tan importante, pero ahora genera distress y posibles pesadillas. En el mundo de hoy estamos rodeados de historias de muerte y pérdida en los medios y es difícil no exponer a los niños a esto. Entonces el niño, que se sentía seguro con respecto a él y sus padres, súbitamente empieza a preocuparse de que algo le pueda pasar a él o a aquellos que lo cuidan. Este último punto es en realidad la razón por la cual el niño necesita dormir en el cuarto de sus padres o de volverse pegajoso con la madre, incluso a pesar de haber sido históricamente muy dependiente. Los niños saben intuitivamente cuán dependientes son de sus cuidadores. La escuela: A pesar de que muchos niños ya han ido a la guardería o a preescolar, empezar la escuela pública contiene un aura totalmente diferente. Los niños saben, especialmente cuando tienen hermanos más grandes, que éste es el comienzo de un proceso irreversible de tener que crecer, un grado a la vez. Las escuelas primarias son edificios grandes comparados a aquellos lugares previos a los que iban, y están llenos de niños grandes y adultos. Algunos niños simplemente no están listos para este compromiso. Es interesante que no sólo los niños que no están listos en lo relacionado a desarrollo, para esta etapa tienen problemas con esta transición. Los chicos que experimentan una vida familiar maravillosa, íntima y cuidadosa y que van confiadamente a lugares sin sus padres, pueden resistirse fuertemente al sentido de que ha llegado el tiempo de dejar ir esa etapa de la vida. Otro aspecto de empezar la escuela, especialmente en el mundo moderno donde se pone mucha energía en el desarrollo temprano de las habilidades, es que se les pide a los niños pequeños que elijan el trabajo en vez del juego. Repito, para algunos niños, es excitante pasar a esta fase de la vida, pero otros reaccionan negativamente al percibir que deben renunciar o perder algo de importancia, llamado la libertad de jugar sin fin. Cuando crezca ¿te casarás conmigo mami?: esta clásica cuestión del niño fantaseando casarse con sus padres es todavía debatida entre los especialistas en el desarrollo del niño sobre sí es en verdad un fenómeno universal, pero tantos padres han experimentado esa pregunta que hay poca duda en mi mente de que es una experiencia bastante común para muchos niños. La idea es simple, hay un apego al padre, el niño experimenta un deseo de conexión total y permanente, y hay celos y enojo hacia el otro padre que es el que tiene ésta conexión. Es alrededor de esta edad que los niños se dan cuenta de que no pueden casarse con sus padres, lo cual es una triste pérdida de una importante fantasía, pero existe también un miedo constante de que el otro padre se enojará con él niño por tratar de robar al padre especial. Resumen y conclusiones: el punto principal es que hay un número de transiciones difíciles que el niño tiene que manejar a esta edad. No es sorpresivo entonces que puedan desarrollar bruscamente un sentido de vulnerabilidad que no era evidentemente antes de esta edad. Los niños pueden responder al problema con regresión (no querer crecer, hablar como bebés y perder, de forma temporal, el entrenamiento del baño) o mediante el miedo al mundo que los rodea. Lo último puede ser provocado por la exposición a videos, películas, noticieros, que explotan uno de los temores subyacentes mencionados anteriormente. Debemos concentrarnos en la normalidad de estos problemas y la expectación de que los síntomas de ésta lucha pasarán en cuestión de semanas. Para asistirlo en ese pasaje, es importante que como padres estén calmados y sean comprensivos. Una estrategia fundamental es validar los miedos del niño antes de tranquilizarlo. Los padres tienden a querer sacar rápidamente cualquier dolor que el niño experimente pero primero es esencial admitir los miedos, permita/estimule al niño a que exprese lo mejor posible (en palabras o dibujos o cualquier otra forma de expresión) lo que lo está molestando, y sea compasivo con él. A veces esto ayuda a recordar tener miedos y sentimientos similares a esa edad. Decirle al niño que no hay necesidad de estar preocupado transmite un mensaje de que esos sentimientos no son normales y a menudo deja lo con la sensación de que los padres no lo comprenden en realidad. En su lugar, hable sobre lo difícil que es ser tan pequeño en un mundo de adultos y que usted lo ayudará a encontrar formas de sentirse seguro. Mire debajo de la cama y pase un tiempo extra en el cuarto del niño, preferentemente sentado en una silla cerca de él, mientras éste se queda dormido. Desaliente la idea de que el niño vaya a dormir a su cama pero acepte el hecho de que el puede despertarse en la noche y subirse a su cama. Permita algunas subidas a su cama o algunos comportamientos regresivos. Si el padre está validando y evita ser atrapado tratando de “arreglar” al niño, esta etapa debería pasar y ¡usted puede esperar el próximo desafío!