HOLA SOLEDAD..

Hola Soledad …

 

Hola Soledad, no me extraña tu presencia 
casi siempre estas conmigo, te saluda un viejo amigo 
que te encuentres uno mas …

Rolando Laserie nos canta este aparte para hablarnos de un sentimiento común a estos días y que aparece de repente en algún momento de la vida: La soledad.


 

Y es que podemos entender por soledad a el hecho de sentirnos solos sea que lo queramos de manera voluntaria o no.

 

Se siente solo quien no tiene compañía en un momento determinado, pero también está solo el que se siente aislado aún teniendo personas a su alrededor.

 

En general, somos seres sociales, es decir que nos gusta estar en grupos pequeños o grandes, pero buscamos estar acompañados.

 

En algunos momentos es posible estar acompañados pero sintiendo que esa compañía es superficial porque no sentimos que exista una “conexión afectiva real”. Por ejemplo, podemos sentir que vamos todos los días al trabajo o al estudio, vamos a una fiesta o reunión, vamos al centro comercial de un lado a otro pero sin comunicarnos con los demás. Esto es muy común, esto es estar en soledad incluso dentro de una multitud, en una ciudad gigantesca o en un evento alrededor de otras personas.

 

Siendo sociales por naturaleza, parece que tenemos la necesidad de entrar en contacto con otras personas pero sin embargo, es la comunicación lo que hace un proceso importante en nuestra vida social. La soledad entonces se convierte en una experiencia básicamente interna que surge a partir de un aislamiento físico o afectivo; o por lo menos de un distanciamiento de ése tipo.

 

Escuchamos con frecuencia sobre personas “solitarias” a quienes se relaciona con el sentimiento no solo de soledad, sino también de abandono o la ausencia de alguien que se preocupe por ellos afectivamente dándoles apoyo en medio de sociedades desarrolladas y modernas en todos los países del mundo.  

 

En buena parte, para la gente la soledad se convierte en un stop de la vida  afectiva y sentimental  acompañada de sentimientos y emociones muy negativas. Por ejemplo se piensa de la persona solitaria que es triste, que se vive abandonados, angustiados o que quieren pero no pueden comunicarse con nadie cuando la situación es de carácter permanente; porque sentimos la necesidad de estar comunicándonos y compartiendo todo tipo de vivencias.

También porque en momentos difíciles tendemos a buscar apoyo, ayuda o compañía en la mayoría de los casos, como también se hace en los momentos de alegría para compartir la noticia de una dicha que se hace más vívida y perdurable.

No poder hacerlo interrumpe este transcurrir o fluir de eventos que se desean compartir.

Pero la forma en que se vive la soledad en realidad depende de cada uno de nosotros por que a algunos les puede costar mucho trabajo entablar relaciones, mientras que a otros no. A algunos les gusta estar solos y a otros no. A las personas tímidas introvertidas les puede resultar más difícil relacionarse con los demás, sin pensar que a los extrovertidos no les pasa eso. Sabemos por experiencia en la consulta que también ellos se sienten solos y que no siempre que existe la facilidad para entablar relaciones sociales la persona se sienta correspondida por más agradable y simpática que resulte ser.

 

También sabemos que el sentimiento de soledad puede ser temporal o específico. Por ejemplo podemos tener una familia muy unida, pero no “encajar” bien en el trabajo. O ser una persona muy “amiguera” pero que no consigue fácilmente una pareja con la que tener una relación permanente y duradera, o ser muy social pero no tener un amigo en el que confiar plenamente en realidad.

 

El sentimiento de soledad es y será muy común. Todos podemos tener nuestros pequeños espacios de soledad sin tener que luchar contra ellos, sin embargo hay quienes si sienten que se pierden allí sin poder soportarla mientras otros la buscan y añoran.

 

Unos se resisten a ella, otros quieren vencer este sentimiento, unos necesitan abrirse a los demás y sentirse acompañados y queridos, pero cuando la soledad nos envuelve con nostalgia permanente y se aferra de manera cruel a nosotros, se  puede estar incubando una depresión más seria en la que se pierde la fuerza, la esperanza o el sentido de la vida. En estos casos es importante buscar ayuda de un buen terapeuta para darle solución; muchas veces el sentimiento de soledad y depresión parece inmanejable al momento de una pérdida afectiva, una enfermedad, cuando tenemos problemas fuertes de timidez, o sufrimos de cambios físicos que nos aíslan de nuestros acostumbrados lugares como un cambio de ciudad o país; cuando nuestra ocupación o profesión es menos social y más solitaria, o cuando pasamos de un ciclo a otro como cuando los hijos se van de casa, llega la viudez o perdemos familiares o amigos en la etapa madura.

El manejo de la soledad, “Depende de nosotros”, “depende de ti” y puedes siempre hacer algo al respecto: acogerla como Rolando Laserie “Hola soledad, no me extraña tu presencia” o despedirnos de ella…sintiéndonos motivados a  cambiar la soledad y activar de nuevo tu red social, afectiva y de apoyo.

Llámanos,

Por: Katiuska Vera Z

Psicóloga Clínica

Individual-Pareja-Familia

Teléfonos: (571) 482 1227

Bogotá-Colombia