MAMÁ: ESTOY EMBARAZADA...!

Mamá…… estoy…. Embarazada!

 

La noticia del embarazo en la familia es por supuesto todo un acontecimiento, como lo afirman las mamás: “los hijos, cambian la vida”.

Normalmente tras la noticia del embarazo, viene la celebración, la alegría, y la preparación para la llegada de ese nuevo miembro de la familia. La noticia, los privilegios y el trato amable que da lugar a complacer a la madre todos sus “antojos”; la compañía del padre de ese bebé, los futuros abuelos, tíos y primos rodean la llegada y el acompañamiento de la “añorada espera”.

 

Un momento……..No .

 

….. No estamos hablando de lo mismo cuando el embarazo ocurre en la adolescencia. Cuando el embarazo ocurre a destiempo, es decir antes o después de lo esperado la historia suele ser diferente.

 

Cuando una mujer mayor tiene noticia de un embarazo llega la preocupación desde lo médico y la dimensión de la salud tanto de la madre como del bebé; entonces el embarazo puede llegar a convertirse en un período con altos niveles de ansiedad. También no faltarán las críticas: “Pero cómo no planificó”, “a esa edad es peligroso”, “yo conocí un caso donde el niño … y por su puesto lo que viene tras los puntos suspensivos no es nada tranquilizante ni esperanzador”.

 

Al otro extremo del continuo: “el embarazo en la adolescencia” otro des-tiempo… El embarazo en esta etapa llega cargado de muchas emociones para todos. Los adolescentes frente a la noticia experimentarán mucha angustia; sobretodo porque aún ellos dependen en buena parte de sus padres a nivel económico y emocional. Tanto el papá adolescente, como la mamá adolescente tendrán indudablemente cuestionamientos en sus respectivas familias.

 

Reacciones como: “me decepcionó”, “yo que tanto la defendía frente a su papá”, “yo confiaba en ti”, “ahora sí se le dañó la vida”, “no cuente con nosotros”, “ahora mire haber que hace”, “y el colegio?”, “y la universidad?”, “le dañó la vida a esa niña”, “pues le tocará retirarse del colegio y ponerse a trabajar”, “teníamos otros planes para tí”, “es un golpe que no nos esperábamos”, “lo mejor es que no lo tengan… ustedes son muy jóvenes…aún les falta muchas cosas por vivir…”, “por qué no se cuidaron”, “y ése hijo si será suyo?”. Como vemos estas actitudes están cargadas de emociones negativas.

 

Cuando un hijo es esperado, añorado, planeado o llega donde una pareja “madura y organizada”  será recibido de manera totalmente diferente.

 

¿Qué hace la diferencia?, ¿la edad?, ¿las condiciones económicas?, ¿la madurez física y emocional?. Parece que deben ser todas las anteriores. El embarazo hace parte de la realización personal, del desarrollo emocional, de la supervivencia, del proyecto de vida de algunos. Pero sí podemos hablar de algunas condiciones mínimas para que todo lo que implica sea una experiencia inolvidablemente positiva y gratificante para los implicados. ¿cuáles son esas condiciones mínimas?

 

La siguiente metáfora, me ha sido útil en la tarea de explicar ésas condiciones en algunas conferencias que me solicitan con frecuencia en instituciones educativas preocupadas por el tema:

 

Cuando deseamos disfrutar de un jugo natural, lo que hacemos es “escoger” la fruta. Escogemos aquella que está ya “madura” . La posibilidad de “escoger” a nuestra pareja implica tomarse un tiempo para hacerlo, conocerla, y “decidir” llevarla con nosotros. En éste sentido, escoger una “fruta madura” significa asegurar la calidad de nuestra preparación.

 

Si hablamos de un embarazo tanto en  la maternidad responsable como en la  paternidad responsable, los criterios son los mismos e implican que los “dos miembros”  estén “maduros”. La palabra “madurez” significa “estar listos para …”  Tu no bajas la fruta del árbol cuando aún está inmadura… La bajas cuando “ya está lista” “madura” para ser utilizada. La madurez para la paternidad y la maternidad es integral.

 

  • Tú crees que ya estas “listo”?
  • Estás maduro emocionalmente para tener un hijo?
  • Estás maduro económicamente para sostener a un hijo?
  • Te sostienes y podrías sostener económicamente a tu hijo?
  • Estás maduro psicológicamente para tener un hijo?
  • Eres maduro profesionalmente?
  • Eres independiente para tener un hijo?
  • En qué momento de tu plan de vida están los hijos?
  • Es más: los tienes en mente?

 

La madurez física puede darse desde los 12 o 13 años, incluso en algunos casos desde antes… y esto te hace apto para procrear, pero la madurez de la que hablamos es Integral.

 

Si eres padre o madre es buena idea conversar sobre este artículo con tus hijos, si eres joven y adolescente sólo pretendo que te des el “beneficio de la duda…”

 

Por: Esp. Katiuska Vera

Psicóloga Clínica

Individual, de pareja y familia

Tel cons: 4821227 - Bogotá